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El Rito francés: del siglo XIX al siglo XXI

 

Asentada pues la obra restauradora del Rito Francés codificado por Roëttiers de Montaleau, durante la segunda mitad del siglo XIX, el embate de las corrientes filosóficas positivistas, introdujo un factor de distorsión en las Logias Masónicas practicantes del Rito Francés y que acabarían reflejándose en su práctica ritualística.

En 1858 se aprueba el nuevo Ritual denominado Murat, que reducirá su contenido simbólico en beneficio de una deriva moralizante aunque manteniéndose en lo esencial en la órbita del Regulateur.

En el Convento de 1877, el Gran Oriente de Francia eliminará la obligación de dedicar los Trabajos de las Logias a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo así como de la necesidad de proclamar la creencia en un Ser Superior y en la inmortalidad del alma como requisitos imprescindibles para ser admitido en la Francmasonería.

En 1887 se efectúa una nueva revisión del ritual, naciendo así el Ritual Amiable, hijo del ambiente intelectual y filosófico positivista y cientificista predominante en la época.

El Ritual Amiable se mantendrá con pocas modificaciones como Rito de Referencia del Gran Oriente de Francia hasta el 1938, momento en el que el Gran Maestro Arthur Groussier, ferviente republicano sólidamente comprometido en el combate laico y social, propuso una nueva versión ritual del Rito Francés con el objetivo de que aquel recuperara la carga simbólica que había perdido con el Ritual Amiable y lo entroncase de nuevo con el Régulateur de 1801 y su vez manteniendo su perfil simbólico,

racionalista, laico y socialmente comprometido.

En 1938, bajo el impulso del Gran Maestro Groussier, se aprueba un nuevo Ritual con el cual afianzará el reencuentro con la praxis masónica de la Masonería Especulativa.

El nuevo Ritual recupera así cuestiones fundamentales tales como el Paso Bajo Venda, la Cámara de Reflexión, el Testamento Filosófico, la configuración escénico-simbólica de la ceremonia de iniciación, la alusión a los Metales, la figura del “ni vestido ni desnudo”, las marcas tradicionales de reconocimiento mutuo, la verificación de la cobertura del Templo, la mención a las Constituciones de Anderson, las horas en que los masones abren y cierran sus trabajos, las edades masónicas, las repeticiones de fórmulas de un Mallete a otro, la Palabra en Bien General de la Orden, la Circulación del Tronco de la Viuda y la alocución del Venerable al formar la cadena de Unión.

En el nuevo Ritual Groussier, las Tres Grandes Luces de la Logia son el Sol, la Luna y el Venerable Maestro.

No hay una Mesa de los Juramentos separada, sino que el Libro de la Ley, la escuadra y el compás son una extensión simbólica de la Mesa del Venerable, mientras que los tres pilares forman un Escuadra que tiene como base Oriente y no a al revés.

Asimismo, la disposición de los pies en escuadra doble, en el momento de la marcha ritual comienza con pie derecho, mientras que la posición de orden se hace de la misma forma que la practicamos nosotros y que se distingue de la posición anglosajona de orden con el codo levantado.

Tras la acción codificadora de Groussier, que constituye actualmente el Rito más practicado en las Logias de Rito Francés, se han producido otros hitos trascendentales en el proceso de retorno a las fuentes de la Masonería Especulativa.

Entre ellas, cabe destacar la iniciativa que se llevó a cabo en 1955 con la creación de la Logia “Du Devoir et de la Raison” bajo el impulso del Hermano René Guilly, con el propósito de “restaurar” el Rito Francés en su versión original a partir del Regulateur de 1801 naciendo así el denominado Rito Moderno Francés Restablecido.

 

 

 

El nuevo Ritual recupera así cuestiones fundamentales tales como el Paso Bajo Venda, la Cámara de Reflexión, el Testamento Filosófico, la configuración escénico-simbólica de la ceremonia de iniciación, la alusión a los Metales, la figura del “ni vestido ni desnudo”